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Las consultas al Teléfono de Información sobre Drogodependencias y Adicciones relacionadas con el consumo a la heroína han sufrido un fuerte repunte en el primer semestre de 2010, mientras que también subieron las llamadas sobre el consumo de alcohol. Con todo, las cuestiones relacionadas con el consumo de cocaína siguen acaparando también este año el mayor porcentaje de llamada a este teléfono gratuito que gestiona la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social.
El Teléfono de Información Sobre Drogodependencias (900845040), que comenzó a funcionar en 1986, tiene como objetivo ofrecer información sobre las medidas de prevención, los efectos del consumo de drogas y sobre cómo y dónde pueden ser atendidas las personas afectadas.
Según los datos de este teléfono correspondientes al primer semestre de 2010, a los que ha tenido acceso ABC, se aprecia un repunte del número de llamadas relacionadas con el consumo de heroína, que superan al experimentado por el resto de drogas. Así, la cifra de consultas ha pasado de un porcentaje del 5,98% en el primer semestre 2009 al 9,73 del mismo periodo de este año. A lo que hay que añadir que también se ha incrementado el porcentaje de llamadas registrado que se centran sobre el consumo combinado de heroína y cocaína, que llega al 4,74% del total.
También se aprecia un aumento del número de consultas relacionadas con el consumo de alcohol, al pasar del 21,15% del total registrado en el primer semestre de 2009 al 25,19% de 2010. Las cuestiones que tienen que ver con el cannabis, en cambio, se han reducido respecto al primer semestre de 2009, por cuanto ha disminuido del 21,61% al 14,21% que se han producido en lo que va de año.
Lo que no sufre apenas variación son las consultas que se centran en la adicción a la cocaína, que, al igual que sucedió en 2009, acaparan el mayor número de llamadas, manteniéndose en algo más del 34% del total.
Si se atiende al número total de llamadas de primer semestre de 2010 se aprecia un descenso de consultas respecto al mismo periodo del año anterior, al haberse reducido en casi doscientas. El dato puede tener alguna relación con el descenso de todas las drogas que se ha producido en Andalucía en los últimos años, según puso de manifiesto el último estudio «La Población Andaluza ante las Drogas», publicado en mayo de este año.
Sin embargo, según este estudio, la cocaína no es la droga más consumida en Andalucía, sino las consideradas drogas legales, como el tabaco y el alcohol. Tras ellas ya se situarían las sustancias ilegales como el cannabis —la más consumida en la comunidad—, la cocaína y el éxtasis MDMA.
La heroína, en cambio, la consideraba este estudio una adicción casi residual, pues su consumo no llega ni al 1% de la población andaluza, lo que contrasta con ese aumento del número de llamadas producido este año. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que esta sustancia produce una de las adicciones más fuertes y más difíciles de abandonar, por lo que los afectados necesitan de un mayor asesoramiento para poder hacerlo.
La mayoría de las llamadas, el 78,24% del total, tenían como principal motivo solicitar algún tipo de información sobre los recursos asistenciales existentes para las drogodependencias, mientras que en un porcentaje mucho más pequeño —4,48%— los usuarios preguntaron sobre los efectos que produce el consumo de las sustancias o sobre el tiempo de permanencia de estas en el organismo. Un porcentaje aún menor —el 1,92% de los casos— fueron consultas para preguntar por lugares donde dirigirse para la realización de análisis toxicológicos.
Por edades, el drogodependiente que más información suele solicitar se encuentra entre los 37 y los 42 años. Cuando las madres son las que la solicitan, estas suelen estar entre los 49 y los 54 años, mientras que si lo hace un familiar o un hermano, estos tienen entre 31 y 36 años. La edad baja a entre 25 y 30 años cuando se trata de la pareja del afectado. En el 38,46% de los casos, el drogodependiente afirma que está parado, la misma situación en la que dicen estar el 20,13% de las madres que han solicitado información
Por provincias, el mayor número de consultas a este teléfono se produjeron en Sevilla, donde se registraron el 23,89% de las llamadas, seguida de Málaga (9,5%) y Cádiz (7,71%).
Las mujeres piden más información
Un dato curioso que se repite los datos correspondientes al Teléfono sobre Drogodependencias del primer semestre de 2009 y 2010 es que la mayoría de las consultas sobre estas sustancias las realizan mujeres. Así, si en el primer semestre de 2009, el 56,93% de las consultas la realizaron mujeres, este porcentaje se elevó este año al 62,19%. Teniendo en cuenta la persona que realiza la llamada, la mayor parte de los casos responden a drogodependientes, aunque el porcentaje ha bajado este año a un 20,20% respecto al 28,99% de 2009. Tras los propios afectados, el mayor número de consultas las realizaron sus madres, otros familiares, hermanos, la pareja y los amigos.
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Los esteroides anabólico-androgénicos (AAS, por sus siglas en inglés) son sustancias sintéticas variantes de la testosterona, la hormona sexual masculina que ocurre naturalmente. El término “anabólico” se refiere al crecimiento muscular que esas sustancias promueven, mientras que “androgénico” se refiere al aumento en las características sexuales masculinas. La palabra “esteroides” se refiere a la clase de droga. Este tipo de droga se obtiene legalmente mediante prescripción médica para tratar ciertas afecciones que ocurren cuando el cuerpo produce una cantidad baja de testosterona, como cuando hay un retraso en la pubertad. También se recetan como tratamiento en enfermedades que resultan en la pérdida de la masa muscular magra, como el cáncer y el SIDA.
¿Cómo se abusan los esteroides anabólico-androgénicos?
Algunas personas, tanto atletas como no atletas, abusan de los esteroides anabólico-androgénicos en un intento de mejorar su rendimiento o su apariencia física. Los esteroides anabólico-androgénicos se consumen por vía oral o se inyectan, generalmente en ciclos en lugar de usarse continuamente. El uso cíclico (o “cycling”) se refiere a un patrón de consumo en que se toman los esteroides por periodos de semanas o meses, seguidos por un periodo de descanso en que se deja de tomar la droga, para nuevamente volver a consumirla después. Además, los usuarios a menudo combinan varios tipos diferentes de esteroides para tratar de maximizar su eficacia, una práctica conocida como “amontonamiento” (o “stacking”).
¿Cómo afectan los esteroides anabólico-androgénicos al cerebro?
Los efectos inmediatos de los esteroides anabólico-androgénicos en el cerebro están mediados por su unión a los receptores androgénicos (hormona sexual masculina) y estrogénicos (hormona sexual femenina) en la superficie de una célula. Una vez efectuada esta unión, este complejo receptor anabólico-estrogénico puede entrar al núcleo celular e influenciar los patrones de expresión genética. Debido a esto, los efectos agudos de los esteroides anabólico-androgénicos sobre el cerebro son sustancialmente diferentes a los de otras drogas. La diferencia más importante es que los esteroides anabólico-androgénicos no causan euforia. Esto quiere decir que no resultan en los aumentos rápidos del neurotransmisor dopamina, lo que causa la “euforia” que suele impulsar los comportamientos que llevan al abuso de drogas. Sin embargo, el uso a largo plazo de los esteroides anabólico-androgénicos puede, con el tiempo, impactar algunas de las mismas vías y sustancias químicas del cerebro que se ven afectadas por otras drogas de abuso, como son los sistemas de dopamina, serotonina y de opioides. Tomando en cuenta el efecto combinado de sus acciones complejas directas e indirectas, no es sorprendente que puedan afectar el ánimo y el comportamiento de manera significativa.
Los esteroides anabólico-androgénicos y la salud mental
Los informes preclínicos, clínicos y anecdóticos sugieren que los esteroides pueden contribuir a la disfunción psiquiátrica. Las investigaciones muestran que el abuso de los esteroides anabólico-androgénicos puede llevar a la agresión y a otros efectos adversos.1 Por ejemplo, aunque muchos usuarios informan sentirse bien consigo mismos cuando toman esteroides anabólico-androgénicos, pueden tener cambios bruscos en el estado de ánimo, incluyendo síntomas tipo maniacos que pueden llevar a la violencia.2 Los investigadores también han observado que los usuarios pueden sufrir de celos paranoicos, irritabilidad extrema, delirio y alteraciones en el juicio, como resultado de sentirse invencibles.
Potencial para la adicción
Los estudios en animales han demostrado que los esteroides anabólico-androgénicos tienen un efecto reforzante, es decir que, dada la oportunidad de hacerlo, los animales se auto administran los esteroides anabólico-androgénicos, al igual que lo hacen con otras drogas adictivas.3,4 Esta propiedad es más difícil de demonstrar en seres humanos, pero el potencial de que las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos se vuelvan adictas es consistente con el abuso continuado que demuestran a pesar de los problemas físicos y los efectos negativos que sufren sus relaciones sociales.5 De igual manera, los que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos también gastan mucho tiempo y dinero para obtener estas drogas, lo que constituye otra indicación de adicción. Las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos pueden sentir los síntomas del síndrome de abstinencia al dejar de tomarlos, entre ellos, cambios en el estado de ánimo, fatiga, desasosiego, pérdida de apetito, insomnio, libido reducido y deseos vehementes por los esteroides. Esto puede contribuir a que se continúe el abuso. Uno de los síntomas del síndrome de abstinencia más peligroso es la depresión, ya que cuando persiste puede llevar a intentos de suicidio.
Las investigaciones también demuestran que ciertos usuarios pueden recurrir a otras drogas para aliviar algunos de los efectos negativos de los esteroides anabólico-androgénicos. Por ejemplo, un estudio de 227 hombres admitidos en 1999 a un centro privado de tratamiento para la dependencia a la heroína y otros opioides, encontró que el 9.3 por ciento de ellos había abusado de los esteroides anabólico-androgénicos antes de haber probado cualquier otra droga ilícita. De este 9.3 por ciento, el 86 por ciento usó opioides por primera vez para contrarrestar el insomnio y la irritabilidad resultante de los esteroides anabólicos.6
¿Qué otros efectos adversos a la salud tienen los esteroides anabólico-androgénicos?
El abuso de los esteroides anabólico-androgénicos puede llevar a problemas graves e incluso irreversibles de la salud; entre ellos, los más peligrosos son daño al hígado, ictericia (pigmentación amarillenta de la piel, los tejidos y los fluidos corporales), retención de líquidos, alta presión arterial, aumento del LDL (el colesterol “malo”) y disminución del HDL (el colesterol “bueno”). Otros efectos reportados incluyen insuficiencia renal, casos severos de acné y temblor. Además, hay algunos efectos colaterales específicos según el sexo o la edad del usuario:
- En los hombres: encogimiento de los testículos, conteo bajo de espermatozoides, infertilidad, calvicie, desarrollo de los senos y mayor riesgo de cáncer de la próstata.
- En las mujeres: crecimiento del vello facial, calvicie de patrón masculino, cambios o cese del ciclo menstrual, aumento en el tamaño del clítoris y engrosamiento de la voz.
- En los adolescentes: cese precoz del crecimiento por madurez esquelética prematura y cambios acelerados en la pubertad; riesgo de tener baja estatura el resto de sus vidas si toman esteroides anabólico-androgénicos antes de pasar por el periodo de “estiramiento” típico de la adolescencia.
Además, las personas que se inyectan esteroides anabólico-androgénicos corren el riesgo adicional de contraer o trasmitir el VIH/SIDA o la hepatitis, enfermedad que causa un daño grave al hígado.
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Los estimulantes
¿Qué son los estimulantes?
Los estimulantes son sustancias que incrementan el estado de agudeza mental, la atención y la energía. También aumentan la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la glucosa sanguínea, comprimen los vasos sanguíneos y abren las vías del sistema respiratorio. Entre ellos están las anfetaminas (Adderall, Dexedrina) y el metilfenidato (Concerta, Ritalina). Históricamente, los estimulantes se han prescrito para tratar el asma y otros problemas respiratorios, la obesidad, diversos trastornos neurológicos y una variedad de otras enfermedades. Al hacerse evidente su potencial para el abuso y la adicción, los médicos comenzaron a disminuir su prescripción. Hoy en día, se prescriben los estimulantes solamente para tratar unas pocas afecciones de salud, en particular el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, la narcolepsia y, en algunos casos, la depresión cuando ésta no responde a otros tratamientos.
¿Cómo se abusan los estimulantes?
Aunque los estimulantes se suelen tomar por vía oral, algunos usuarios trituran las tabletas y las disuelven en agua para después inyectarse esta mezcla. Esto a veces causa complicaciones debido a que los rellenos insolubles en las tabletas pueden bloquear a los vasos sanguíneos pequeños. Los estimulantes han sido objeto de abuso para mejorar el rendimiento así como para fines recreativos (es decir, por la euforia o “high” que producen).
¿Cómo afectan los estimulantes de prescripción al cerebro? Leer el resto de esta entrada »
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Los opioides
¿Qué son los opioides?
Los opioides son medicamentos analgésicos, es decir, que alivian el dolor. Hay estudios que han demostrado que el uso médico adecuado de los compuestos analgésicos opioides, es decir, cuando se toman exactamente como fueron prescritos, es seguro, es una forma eficaz para controlar el dolor y rara vez causa adicción.
Entre los compuestos que pertenecen a esta categoría se encuentran la hidrocodona (por ejemplo, la Vicodina), la oxicodona (como el OxyContin, una forma oral de liberación controlada del medicamento), la morfina, el fentanilo, la codeína y otros medicamentos relacionados. La morfina y el fentanilo se utilizan frecuentemente para aliviar el dolor agudo, mientras que la codeína se utiliza para los dolores menos intensos. Otros ejemplos de opioides que se pueden recetar para aliviar el dolor incluyen el propoxifeno (Darvón), la hidromorfona (Dilaudid) y la meperidina (Demerol). Esta última no se utiliza muy a menudo debido a sus efectos secundarios. Además de sus propiedades analgésicas eficaces, algunos de estos medicamentos se pueden usar para aliviar la diarrea aguda (por ejemplo, el Lomotil, también conocido como difenoxilato) o para la tos fuerte (la codeína).
¿Cómo se abusan los opioides?
Los opioides se pueden consumir por vía oral o se pueden aplastar las pastillas e inhalar o inyectar el polvo resultante. Ha habido varias muertes por sobredosis como resultado de administrarse los opioides de estas dos últimas maneras, especialmente en el caso del medicamento OxyContin, que fue diseñado en una fórmula para liberación lenta. El inhalar o inyectar los opioides resulta en una liberación rápida de la droga dentro del torrente sanguíneo, lo que expone al usuario a dosis elevadas de la droga, causando muchas de las reacciones de sobredosis reportadas.
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Los medicamentos de prescripción como los analgésicos, los depresores del sistema nervioso central (los tranquilizantes y sedantes) y los estimulantes, son herramientas terapéuticas sumamente útiles para tratar una variedad de problemas médicos. Los analgésicos permiten a muchas personas con dolor crónico llevar una vida productiva, los tranquilizantes pueden disminuir la ansiedad y ayudar a las pacientes con trastornos del sueño, y los estimulantes ayudan a las personas con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH o ADHD, por sus siglas en inglés) a enfocar su atención. La mayoría de las personas que toman medicamentos de prescripción lo hacen responsablemente. Sin embargo, el abuso, es decir el uso de un medicamento por una persona que no sea el paciente para quien fue prescrito o el uso en dosis o maneras no prescritas, puede producir graves efectos adversos a la salud, incluyendo la adicción.
Los pacientes, los profesionales de la salud y los farmacéuticos desempeñan todos un papel importante en la prevención del uso indebido* y la adicción a los medicamentos de prescripción. Por ejemplo, el paciente debe seguir cuidadosamente las instrucciones de uso del medicamento, aprender qué efectos puede tener e informar a su médico o farmacéutico si está tomando otros medicamentos, incluyendo aquellos sin necesidad de prescripción o suplementos para la salud, ya que éstos podrían interactuar con la medicación prescrita. El paciente debe leer toda la información proporcionada por el farmacéutico. Los médicos y otros proveedores de cuidados de la salud deben investigar, durante los exámenes de rutina, si el paciente tiene, en el tiempo presente o alguna vez en el pasado, un historial de abuso de sustancias, haciendo preguntas sobre qué medicamentos toma el paciente y la razón por la que los está tomando. Los profesionales de la salud deben notar cualquier aumento rápido en la cantidad del medicamento que el paciente necesita o si hay pedidos frecuentes para renovar la prescripción del medicamento antes del tiempo establecido, pues éstos podrían ser indicadores de abuso.* Leer el resto de esta entrada »









