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“La solidaridad de todos para con todos y la responsabilidad de compartir información, experiencias y nuevas estrategias de actuación es una tarea y una obligación irrenunciable.
Deseo animar a todos a seguir progresando en la construcción de unas sociedades más capaces de defenderse de los problemas de las drogas. En definitiva, de unas sociedades más libres. Para ello nada mejor que trabajar en la educación de nuestros ciudadanos y, muy especialmente, de nuestros niños y jóvenes. Ellos son nuestro futuro.”
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La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción es una institución privada, sin ánimo de lucro, no confesional e independiente de toda filiación política, de carácter benéfico-asistencial, y dotada de status consultivo con categoría II ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. La FAD, cuya Presidencia de Honor ostenta Su Majestad La Reina, tiene como misión fundamental la prevención de los consumos de drogas y sus consecuencias.
La FAD fue creada en 1986 con el respaldo de empresas, instituciones y profesionales, y desarrolla sus actividades en colaboración con otras organizaciones de la sociedad civil que entienden que los problemas de drogas requieren una respuesta solidaria, que debe articularse principalmente desde el ámbito de la prevención.
A lo largo de su historia, la FAD ha pretendido integrar la contribución de expertos de diferente perfil, para mantener una línea innovadora en sus estrategias y programas, y poder constituirse como un referente orientador y estimulador de otras propuestas.
Una de las características diferenciales de la FAD es su apuesta por prevenir los riesgos de las drogas a través de estrategias educativas, para lo que actúa de forma muy destacada en el ámbito de la educación formal e informal.
La FAD promueve la educación preventiva en todos los niveles -escuela, familia y comunidad-, buscando objetivos específicos relacionados con los consumos de drogas, y atendiendo, secundariamente, a otras conductas de riesgo psicosocial. Asimismo, mantiene líneas de investigación sobre las causas y consecuencias de los consumos de drogas, propuestas de formación de profesionales y mediadores, sobre todo utilizando nuevas tecnologías, y campañas de sensibilización y movilización sociales.
En estos momentos la FAD ocupa un espacio destacado como una organización líder y referente de las intervenciones en el sector, tanto en España como en América Latina, donde ha compartido su experiencia y su modelo de intervención con catorce países.
El trabajo de la FAD se centra en la prevención de los problemas de drogas en España y Latinoamérica, para lo cual utiliza, entre otras, estrategias de carácter educativo, tratando de adaptar sus acciones a la realidad cultural y socioeconómica del entorno, para poder actuar de forma eficaz.
VISIÓN
- Ser referente en España y Latinoamérica en prevención de los consumos de drogas.

- Disminuir los consumos de drogas, retrasar la edad de inicio en los consumos de drogas, reducir el daño y los riesgos de los consumos de drogas.
- Evitar los problemas derivados de los consumos de drogas.
- Dotar a niños, adolescentes y jóvenes de herramientas que les capaciten para tomar decisiones de forma crítica, responsable, autónoma y libre.
- Movilizar el compromiso social.
- Investigar las tendencias para adelantarse a los problemas.
- Fomentar la cooperación; compartir la experiencia con instituciones de América Latina y trabajar de forma integral en el desarrollo de colectivos desfavorecidos de América Latina.
- Fomentar la participación social a través del voluntariado.
VALORES
- Independencia: La FAD es una institución independiente de cualquier filiación política o confesional.
- Transparencia / Calidad / Excelencia: La FAD actúa con rigor y calidad en la implantación de sus programas y en la aplicación de los recursos al desarrollo de sus actividades. La optimización de los recursos es una norma de gestión, actuando siempre con total transparencia y rindiendo cuentas ante los organismos pertinentes y patrocinadores.
- Autocrítica y adaptación a la realidad. Innovación.
- Compromiso. Participación de la sociedad civil.
- Solidaridad
UN MISMO PROBLEMA, NUEVOS ENFOQUES.
La FAD nace en 1986, por iniciativa del General Gutiérrez Mellado. En aquellos momentos la sociedad vivía con gran alarma la extensión del consumo de la heroína, con sus correlatos de marginalidad, delincuencia e inseguridad ciudadana, y demandaba medidas urgentes para acabar con un fenómeno que generaba preocupación y rechazo.
En ese contexto, la FAD toma una decisión estratégica arriesgada, que luego se revelaría como acertada y oportuna: superando el discurso social inspirado por la alarma y el miedo y orientado por la necesidad de enfrentar las urgencias determinadas por las consecuencias de los consumos, la FAD decide centrar su trabajo en la prevención.
Este enfoque exigía plantearse el conocimiento del contexto sociológico en el que se presentaban los problemas, contar con capacidades para la observación crítica, disponer del necesario potencial de reflexión y análisis y, sobre todo, dotarse de una gran flexibilidad de adaptación a una realidad cambiante.
En el tiempo transcurrido desde 1986 se han modificado la naturaleza y la percepción social de los problemas, se han implantado nuevos patrones de consumo, de nuevas sustancias, e incluso han aparecido discursos banalizadores del consumo de ciertas drogas. La FAD ha tratado de adaptarse a la nueva realidad social, articulando programas de actuación acordes a las renovadas necesidades.
Si bien en un primer momento la prevención se centró en crear barreras a las drogas, advirtiendo de sus riesgos y desarrollando campañas defensivas que permitieran alejar la amenaza y reducir el impacto de problemas, muy pronto se llega al convencimiento de que es preciso superar los planteamientos preventivos excluyentes, centrados sólo en el rechazo. Fue preciso articular un modelo de actuación integral, que también considerase la interrelación entre las drogas, otros conflictos más genéricos y el contexto en el que todo se situaba. Es en este marco donde cobra importancia la educación, no sólo de los grupos de riesgo sino de la población en general, promoviendo el desarrollo personal y las capacidades de los individuos y de los grupos para decidir autónomamente y para vivir en libertad y seguridad.
La educación preventiva, especialmente en la etapa infantil, se configura como un elemento fundamental en la generación de factores de protección para afrontar las situaciones de riesgo social, entre las que se encuentra el consumo de drogas.
UN MODELO INTEGRAL DE INTERVENCIÓN
La FAD entiende que es de gran importancia preparar a los niños y niñas para que, cuando lleguen al momento de la toma de decisiones autónomas frente a la amplia y variada oferta que la realidad social presenta, puedan enfrentarlo desde mayores cotas de libertad y con menor vulnerabilidad. Por ello propone la educación preventiva como la acción fundamental de cara a las conductas de riesgo, y la etapa infantil como el momento idóneo para iniciar el proceso. El eslogan “La educación lo es todo” es el compendio, forzosamente simplificador, de la filosofía que la FAD quiere promover.
Los problemas de drogas rara vez se presentan de forma aislada, y ciertos factores personales, de relación con otras personas y socioculturales, pueden tener una incidencia decisiva. Por ello, la prevención no puede limitarse a advertir de los riesgos. Prevenir exige apoyar el desarrollo de las personas y de los grupos sociales, especialmente de los jóvenes, tratando de generar espacios de mayor libertad, entendiendo ésta como la capacidad de ser autónomos, de tener más opciones vitales y de ser capaces de organizar la propia vida.
La capacitación educativa desde la etapa infantil es clave, ya que es en el inicio de la vida cuando se crean las condiciones básicas para el desarrollo personal. La autoestima, el autocontrol, la empatía, el respeto al propio cuerpo, la tolerancia, etc., ayudan a manejar mejor los potenciales riesgos que inevitablemente se deberán enfrentar. Obviamente, sin que eso signifique descuidar el trabajo durante las etapas, básicamente la adolescencia y primera juventud, en las que se concentra la aparición de situaciones de riesgo.
La FAD aboga por un enfoque educativo de la prevención, entendiendo la educación como un proceso intencional que pretende mejorar a las personas y a los grupos a través de una estrategia global e integral, y actúa en todos los ámbitos en los que se concreta la acción de educar: familia, escuela y comunidad.
Por otro lado, la experiencia de estos años de trabajo nos viene demostrando que las acciones y programas construidos para prevenir los consumos de drogas y sus consecuencias también pueden ser indirectamente eficaces para prevenir otras conductas de riesgo como la violencia, la intolerancia, el racismo o el fracaso escolar, por razón de un origen común de los conflictos, ligado a fallos en el proceso educativo. Todo ello nos lleva a enfatizar la exigencia de reforzar los planteamientos educativos, y hacerlo a través de estrategias precoces.
Es obvio que estas acciones educativas son compatibles, y deben ser complementadas, con otros programas directamente enfocados a objetivos concretos: información sobre sustancias, consumos y consecuencias, promoción de la reflexión crítica en adolescentes, propuestas específicas para grupos de riesgo, etc.
Al tiempo, la Fundación considera necesario seguir trabajando en la capacitación de profesionales y mediadores, de todos aquéllos que están directa o indirectamente implicados en los múltiples aspectos de las tareas de prevención, para que aumente la eficacia de las acciones. En esa estrategia de formación se presta una especial atención a las nuevas tecnologías, no sólo para ampliar el impacto de las acciones sino para incorporar medios de comunicación novedosos a las fórmulas de diálogo preventivo.
Finalmente, consciente de que cualquier línea de intervención se desenvuelve en un contexto sociológico que la facilita o que la dificulta, y convencida de que los problemas de drogas exigen de una movilización colectiva, la FAD desarrolla toda una línea de comunicación, a través de múltiples fórmulas, destinada a sensibilizar a la sociedad, estimular su movilización, orientar el discurso social, etc.
En suma, la FAD es una institución firmemente comprometida con la prevención de los consumos de drogas, y pone sus habilidades y conocimientos técnicos, su experiencia y su capacidad de innovación al servicio de las personas y de la sociedad.
En la escuela
Desde sus inicios la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción hizo una apuesta firme y decidida por centrar su campo de acción en la prevención, en el convencimiento de que ésta era la línea fundamental en el abordaje de los consumos de drogas y de sus consecuencias. Este convencimiento ha sido refrendado por las principales instituciones nacionales e internacionales, que unánimemente recomiendan reforzar el trabajo en esta línea.
La FAD entiende que prevenir los consumos no puede limitarse a la advertencia de los riesgos. Siendo esto necesario, es preciso ir más allá. Prevenir exige apoyar el desarrollo de las personas y de los grupos sociales, muy concretamente de los jóvenes, tratando de generar espacios de una mayor libertad. Libertad que hay que entender como la capacidad de ser autónomo, de tener más opciones viables, de ser más capaz de organizar la propia vida, sin necesidad (o con menos necesidades) de acudir a apoyos exteriores; mucho menos, a soluciones “mágicas” que terminan por volverse contra la propia persona, empobreciéndola y limitándola.
Esta tarea de prevención coincide casi exactamente con lo que es la tarea de la educación. Los objetivos en buena medida son los mismos; hasta el punto de que no podemos prevenir sin educar, y para poder hacerlo necesitamos absolutamente contar con los educadores.
Sabemos que no podemos dejar la responsabilidad de la educación a cargo exclusivamente de los profesionales de ésta. Todos, empezando por la familia y la propia comunidad, hemos de asumir parte de la exigencia de ayudar a que nuestros jóvenes crezcan más maduros y más libres. También sabemos que no es infrecuente la tendencia a delegar la totalidad de la tarea en las manos de los educadores, que se ven cargados con la responsabilidad colectiva. Por eso la FAD siente un doble compromiso: intentar que todos asumamos la cuota de empeño que nos corresponde y ayudar a los educadores para que puedan realizar, sin exigencias imposibles, su propio esfuerzo profesional y el que la sociedad les solicita.
En la comunidad
La FAD pretende sensibilizar y favorecer la organización y la participación social, así como apoyar el trabajo educativo de las instituciones en el espacio de lo comunitario, del ocio y tiempo libre, de la animación sociocultural, de la participación ciudadana, etc.
En la familia
La familia tiene un papel indiscutible en la prevención del consumo de drogas por ser la única institución en la que el individuo participa durante toda su vida. La familia tiene la capacidad de constituirse en transmisora de valores, costumbres, hábitos, modelos de comportamiento, así como en elemento de apoyo, resolución de conflictos y sustento del estado del bienestar.
Servicio de orientación e información
Si usted o algún compañero, amigo o conocido tiene problemas con las drogas o simplemente quiere información, puede encontrarla llamando al
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Es un servicio de llamada gratuita, confidencial y anónimo, y funciona de lunes a viernes de 9 a 21 horas.
En él podrá encontrar:
* INFORMACIÓN sobre:
o Las diferentes SUSTANCIAS DE CONSUMO, sus formas de uso y efectos: alcohol, cannabis, cocaína, drogas de síntesis, etc..
o Las diversas posibilidades de tratamiento y los RECURSOS DE LA RED ASISTENCIAL.
* ORIENTACIÓN y APOYO para:
o CONOCER el importante papel que desempeña como AGENTE DE PROTECCIÓN ante las diversas situaciones de riesgo con sus alumnos.
o DETECTAR indicadores de CONSUMO en situaciones de inicio o experimentación con las diferentes sustancias.
o ACTUAR de una manera EFICAZ ante situaciones de consumo en el medio escolar, dotando a las intervenciones de criterios y pautas de actuación adecuados.
o CANALIZAR de forma adecuada las situaciones de TENSIÓN y angustia generadas ante los problemas de consumos de drogas.
o DISMINUIR la sensación de IMPOTENCIA e incapacidad para enfrentarse a los problemas relacionados con los consumos de drogas.
o REALIZAR una adecuada ELECCIÓN ante los RECURSOS ASISTENCIALES existentes.















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