Uno de los efectos más perjudiciales de la heroína es la adicción en sí. La adicción es una enfermedad crónica con recaídas,
caracterizada por la búsqueda y uso compulsivo de drogas y por cambios neuroquímicos y moleculares en el cerebro. Asimismo, la heroína produce un grado profundo de tolerancia y dependencia física, los que también son factores poderosos que motivan su uso compulsivo y abuso. Al igual que con las personas que abusan de otras drogas adictivas, los abusadores de heroína gradualmente gastan cada vez más tiempo y energía obteniendo y usando la droga. Una vez ya adictos, el propósito primordial en la vida del abusador de heroína se convierte en la búsqueda y el uso de la droga. Las drogas literalmente cambian sus cerebros y comportamiento.
La dependencia física se desarrolla con dosis más altas de la droga. Con la dependencia física, el cuerpo se adapta a la presencia de la droga y los síntomas del síndrome de abstinencia comienzan si su uso se reduce abruptamente. Este síndrome puede ocurrir pocas horas después de la última vez que se usó la droga. Sus síntomas incluyen inquietud, dolor en los músculos y huesos, insomnio, diarrea, vómito, escalofríos con piel de gallina (“romper en frío” o “cold turkey”) y movimientos de las piernas. Los síntomas agudos del síndrome de abstinencia alcanzan su punto máximo entre 24 a 48 horas despues de la última dosis de heroína y se apaciguan aproximadamente en una semana. Sin embargo, algunas personas muestran signos persistentes del síndrome de abstinencia por muchos meses. La abstinencia a la heroína nunca es fatal para adultos saludables, pero puede ser mortal al feto de una adicta embarazada.
En algún momento durante el uso continuo de la heroína, el usuario puede hacerse adicto a la droga. Ocasionalmente, hay adictos que soportan muchos de los síntomas del síndrome de abstinencia para reducir su tolerancia a la droga y así poder sentir el “rush” nuevamente.
En un tiempo se pensaba que la dependencia física y la aparición de los síntomas de abstinencia eran las características clave de la adicción a la heroína. Ahora sabemos que esto no es totalmente cierto, ya que el deseo y la recaída pueden ocurrir semanas o meses después de haber desaparecido los síntomas del síndrome de abstinencia. También sabemos que los pacientes con dolores crónicos, que necesitan opiáceos para poder funcionar (a veces usándolos por períodos largos), tienen pocos o casi ningún problema para dejar los opiáceos una vez que el dolor se ha eliminado por otros medios. Esto puede ser porque el paciente con dolor simplemente está buscando alivio al dolor y no el “rush” que busca el adicto.

¿Cuáles son las complicaciones médicas del uso crónico de la heroína?
Las consecuencias médicas del uso crónico de la heroína mediante inyección incluyen venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de los vasos sanguíneos, abscesos (forúnculos) y otras infecciones de los tejidos blandos, y enfermedades hepáticas o renales. Las complicaciones pulmonares (incluyendo varios tipos de neumonía y tuberculosis) pueden ser el resultado de la mala salud del abusador, así como de los efectos depresivos de la heroína sobre la respiración. Algunos de los aditivos encontrados en la heroína que se vende en la calle pueden contener sustancias que no se disuelven fácilmente y que obstruyen los vasos sanguíneos que van a los pulmones, el hígado, los riñones o el cerebro. Esto puede causar una infección y hasta la muerte de pequeños grupos de células en los órganos vitales. Las reacciones inmunes a estos y otros contaminantes pueden causar artritis u otros problemas reumatológicos.
Por supuesto que compartir los equipos de inyección o fluidos puede resultar en las consecuencias más severas del abuso de la heroína como la infección con hepatitis B y C, VIH o una variedad de otros virus transmitidos por la sangre, que los drogadictos a su vez pueden después pasar a sus parejas sexuales y a sus hijos.
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