“Sir William Oler, organizó la mundialmente famosa Escuela de Medicina Johns Hopkins. Se convirtió en Regus Profesor de Medicina en Oxford. Fue caballero por el Rey de Inglaterra. Cuando murió hicieron falta dos volúmenes con 1466 páginas para contar la historia de su vida.
Cuarenta y dos años después, en una suave noche de primavera, cuando los tulipanes florecían en los jardines, Sir William Osler habló a los estudiantes de la Universidad de Yale. Dijo a estos estudiantes que solía suponerse que un hombre como él, que había sido catedrático en cuatro universidades y había escrito un libro muy leído, tenía un cerebro de calidad especial. Declaro que esto era inexacto. Dijo que sus más íntimos amigos sabían que su cerebro era de la naturaleza más mediocre. ¿Cuál era, entonces, el secreto de su triunfo? Manifestó que éste era debido a lo que llamó vivir en compartimientos estancos al día.
El capitan, de pie en el puente, podía apretar un botón y, zas, se producía un estrépito de maquinaria y varias partes del barco quedaban aisladas entre ellas, aisladas en compartimientos estancos.
Lo que os pido es que aprendáis a manejar la maquinaria que os permita vivir en compartimientos estancos al día, como el modo mejor de garantizar la seguridad del viaje. Subid al puente y comprobad si por lo menos los grandes mamparos funcionan bien. Apretad el botón y escuchad, en todos los niveles de vuestra vida, las puertas de hierro que cierran el Pasado, los ayeres muertos. Apretad otro botón y cerrad, con una cortina metálica, el Futuro, los mañanas que no han nacido. Así quedaréis seguros, por hoy… ¡Cerrad el pasado! Dejad que el pasado entierre a sus muertos. Cerrad los ayeres que han apresurado la marcha de los necios hacia un triste fin… llevar hoy la carga de mañana unida a la de ayer hace vacilar al más vigoroso. Cerremos el futuro tan apretadamente como el pasado… el futuro es hoy… No hay mañana. El día de la salvación del hombre es aquí y ahora. El despilfarro de energías, la angustia mental y los desarreglos nerviosos estorban los pasos del hombre que siente ansiedad por el futuro… Cerrad, pues, apretadamente los mamparos a proa y a popa y disponeos a cultivar el hábito de una vida en compartimientos estancos al día.
Lo principal para nosotros no es ver lo que se halla vagamente a lo lejos, sino lo que está claramente a mano “.











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