Archivo de la categoría ‘Tipos de Drogas’
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El abuso de los esteroides anabólicos ha sido asociado con una gran diversidad de efectos secundarios adversos que van desde algunos que son físicamente poco atractivos como el acné y el desarrollo de los senos en los hombres, hasta otros que ponen en peligro la vida, como ataques al corazón y cáncer del hígado. La mayoría de estos efectos son reversibles si el abusador deja de tomar las drogas, pero algunos son permanentes, como la voz más profunda en las mujeres.
La mayoría de los datos sobre los efectos a largo plazo de los esteroides anabólicos en los humanos provienen de reportes clínicos y no de estudios epidemiológicos formales. Según los reportes clínicos, parece que la incidencia de efectos potencialmente fatales es baja, pero es posible que no se reconozcan o no se reporten todos los efectos adversos graves, especialmente porque pueden ocurrir muchos años más tarde. Los datos de estudios en animales parecen respaldar esta posibilidad. Un estudio encontró que cuando se exponen ratones machos a esteroides durante una quinta parte de su vida en dosis similares a aquellas tomadas por los atletas humanos, el resultado es un alto porcentaje de muertes prematuras.
Sistema hormonal
El abuso de esteroides interrumpe la producción normal de hormonas en el cuerpo causando cambios tanto reversibles como irreversibles. Los cambios reversibles incluyen una producción reducida de espermatozoides y encogimiento de los testículos (atrofia testicular). Entre los cambios irreversibles están la calvicie de patrón masculino y el desarrollo de senos (ginecomastia) en los hombres. En un estudio de fisicoculturistas varones, más de la mitad tenían atrofia testicular o ginecomastia, o ambas.
En el cuerpo femenino, los esteroides anabólicos causan la masculinización. El tamaño de los senos y la grasa corporal disminuyen, la piel se vuelve áspera, el clítoris se agranda y la voz se hace más profunda. Las mujeres pueden experimentar un crecimiento excesivo del vello corporal pero pierden el cabello. Con el uso continuo de los esteroides, algunos de estos efectos se vuelven irreversibles.
Sistema musculoesquelético
Los niveles crecientes de testosterona y otras hormonas sexuales generalmente provocan el crecimiento rápido que ocurre durante la pubertad y la adolescencia y también proporcionan las señales para que este crecimiento se detenga. Cuando un niño o adolescente toma esteroides anabólicos, los niveles artificialmente altos que resultan de las hormonas sexuales pueden mandar señales a los huesos para que dejen de crecer antes de lo que normalmente lo hubieran hecho.
Sistema cardiovascular
El abuso de los esteroides ha sido asociado con enfermedades cardiovasculares, incluyendo ataques al corazón y al cerebro, incluso en atletas menores de 30 años. Los esteroides contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, en parte porque alteran los niveles de las lipoproteínas que llevan el colesterol en la sangre. Los esteroides, particularmente los de tipo oral, aumentan el nivel de la lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) y disminuyen el nivel de la lipoproteína de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés). Los niveles altos de LDL y bajos de HDL aumentan el riesgo de arteriosclerosis, una condición en que las sustancias lipoides se depositan dentro de las arterias alterando el flujo sanguíneo. Si la sangre no llega al corazón, el resultado puede ser un ataque al corazón. Si la sangre no llega al cerebro, el resultado puede ser un ataque al cerebro o apoplejía.
Los esteroides también aumentan el riesgo de que se formen coágulos de sangre en los vasos sanguíneos, lo que puede interrumpir el flujo sanguíneo, lesionando el músculo cardíaco de manera que no bombee eficientemente la sangre.
Hígado
El abuso de los esteroides ha sido asociado con tumores hepáticos y una afección poco común llamada peliosis hepática, en la que se forman quistes llenos de sangre en el hígado. A veces, tanto los tumores como los quistes pueden reventarse causando hemorragias internas.
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La cocaína es una droga estimulante y altamente adictiva. Su sal de clorhidrato, la forma en polvo de la cocaína, se puede inhalar o disolver en agua para inyectarse. “Crack” es el nombre callejero de la forma de cocaína que ha sido procesada para hacer una roca de cristal que al calentarse genera vapores que se fuman. El término “crack” se refiere al crujido que produce la roca cuando está caliente.
¿Cómo se abusa la cocaína?
Hay tres formas comunes de usar la cocaína; se puede inhalar, inyectar y fumar. La inhalación (“snorting”) consiste en aspirar la cocaína en polvo a través de la nariz, donde es absorbida hacia el torrente sanguíneo a través de las membranas nasales. Inyectarse consiste en el uso de una aguja para liberar la droga directamente en el torrente sanguíneo. Fumar consiste en inhalar el vapor o el humo de la cocaína hacia los pulmones donde su absorción al torrente sanguíneo puede ser tan rápida como cuando es inyectada. Los tres métodos del uso de cocaína pueden causar adicción y otros problemas graves de salud, incluyendo un mayor riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades infecciosas.
La intensidad y la duración de los efectos de la cocaína, que incluyen un aumento de energía, disminución de la fatiga, además de agudeza mental, dependen de la forma de administración de la droga. Cuanto más rápido entra la cocaína al torrente sanguíneo y llega al cerebro, más intensa es la euforia. La cocaína inyectada o fumada produce una euforia más rápida y más fuerte que la inhalada. Por otro lado, entre más rápida es la absorción, generalmente es más corta la duración de la acción; la euforia puede durar de 15 a 30 minutos si la cocaína se inhala y de 5 a 10 minutos si se fuma. Para poder mantener la euforia, los usuarios de la cocaína deben administrarse de nuevo la droga. Por esta razón, algunas veces el abuso de la cocaína ocurre administrándose repetidamente la droga en un periodo de tiempo relativamente corto, aumentando progresivamente la dosis (binges). Leer el resto de esta entrada »
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Me pide STELLA M.RODRIGUEZ,que se lo publique y a mi me parece muy pero que muy interesante.
Gracias STELLA.
Conocida es la frase que reza eso de que el fin justifica los medios, para significar que, quien así lo desee, podrá sortear todos los obstáculos que se le presenten en pos de un objetivo a cumplir.
Poco tendría que ver la frase con el tema planteado en esta nota. Salvo que se la entienda como la manera en que una persona (generalmente joven) que padece alguno de los conocidos trastornos de alimentación se las “ingenia” para cumplir con una práctica propia de la adolescencia, como el consumo de alcohol, sin recibir el perjuicio de las calorías que ello acarrea.La doctora Juana Poulisis (MN 97898) es médica psiquiatra y master en psicofarmacología y explicó a Infobae.com que la alcohorexia no es un término incluido en ningún manual de trastornos mentales, sino la abreviatura que incluye a los atracones de alcohol compensados con una conducta de restricción alimentaria, que compensa calorías ingeridas en el alcohol.
La especialista en trastornos alimentarios detalló que se trata de pacientes que “tienen un trastorno alimentario de base (bulimia o anorexia purgativa, que es similar a bulimia, pero tienen bajo peso y no tienen atracones) o trastornos alimentarios no específicos”.
“Son los típicos trastornos que conocemos, pero con determinadas características”, aclaró la profesional, quien justificó el mal en el hecho de que las chicas beben más que antes (la ingesta de alcohol de la mujer se equiparó a la del hombre) sumado a que tienen obsesión con el peso.
En otro orden, según Poulisis, con los grandes ayunos “buscan que les ‘pegue’ más el alcohol para estar más desinhibidas”.
“El alimento sirve de buffer (amortiguador) para que el efecto tóxico del alcohol no sea grave, al no haber alimento la absorción es inmediata y al 100% por lo que genera cuadros más graves de ebriedad, más riesgo de embarazo no deseado, problemas cardíacos, deshidratación, entre otras consecuencias”, enumeró la especialista.
Poulisis destacó que el 90% de quienes sufren alcohorexia son chicas y explicó el fenómeno en la obsesión social por la delgadez y la legitimidad que existe en la sociedad del abuso de alcohol. “Está bien visto ser flaco, hacer dieta y tomar alcohol” , dijo.
“Claro está que la costumbre del pre boliche, en la que los jóvenes se reúnen en las casas a tomar alcohol antes de salir está aceptado por los padres”, consideró la médica, quien alertó las características de este tipo de conductas: “Lo que primero observan los padres son las características del trastorno alimentario. La joven no come, saltea comidas -en especial el día que tiene planificada una salida-, hace ejercicio compulsivo y más aún el día del atracón”.
Poulisis diferenció la alcohorexia del alcoholismo en el sentido de que esta conducta “es una asociación entre el trastorno alimentario y el abuso de alcohol; en cambio el alcoholismo se da cuando hay síntomas de abstinencia y tolerancia”.
El tratamiento, tanto de la alcohorexia como de cualquier trastorno alimentario, es “interdisciplinario” y en casos graves “se trabaja en grupos de psico educación, se enseña a los pacientes cómo modular sus emociones”, puntualizó la especialista, quien remarcó que “este tipo de pacientes tienen baja motivación al cambio, no quieren dejar de hacer lo que hacen”.
Otros trastornos de los tiempos que corren
* Orthorexia: ortho significa “lo recto, lo correcto”, por lo que este trastorno engloba a las personas que comen todo sin conservantes, sin aditivos. “No comen nada que no sepan su origen”, definió Poulisis.
* Vigorexia:tampoco reconocida en estos términos como enfermedad por la comunidad médica internacional, se trata de un trastorno o desorden emocional donde las características físicas se perciben de manera distorsionada. Es más frecuente en hombres, quienes se obsesionan por lograr un cuerpo musculoso al extremo, al punto que aún habiéndolo conseguido continuará viéndose débil.
* Diabulimia: se trata de diabéticas tipo 1, quienes al empezar a inyectarse insulina recuperan el peso perdido al inicio de la enfermedad porque la utilización de la glucosa empieza a ser efectiva. “Como estas chicas, de base, tenían ya un trastorno de alimentación se obsesionan y disminuyen las unidades de insulina, con el daño a su salud que eso implica”, explicó Poulisis.
A modo de mensaje final, la especialista subrayó que una dieta sana debe ser completa, suficiente y armónica, pero “tiene que incluir los alimentos que para las dietantes son prohibidos”. “Lo normal es que alguien se coma un alfajor de chocolate sin culpa”, destacó.
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Un estudio publicado en “American Journal of Epidemiology” sugiere que los niños y los adolescentes que fuman marihuana tendrían un alto riesgo de desarrollar depresión. En el marco de un estudio sobre salud mental de la Organización Mundial de la Salud, los autores de este estudio analizaron datos de más de 50.000 adultos en 17 países participantes. Los resultados demostraron que había una relación “modesta” entre el consumo de marihuana antes de los 17 años y la posibilidad de sufrir depresión.
En la investigación, se controlaron las “crisis” de depresión: los sentimientos persistentes de tristeza y otros síntomas como la modificación del apetito y el sueño por lo menos durante dos semanas. Luego se pidió a los participantes que recordaran cuándo habían comenzado. Los que tenían más de 17 años al momento de la primera crisis depresiva fueron considerados “casos”. En todos los países hubo 9.647 personas que calificaron para esa definición y fueron comparados con más de 41.000 hombres y mujeres sin depresión presente o pasada. El 9 por ciento del grupo con depresión dijo que había fumado marihuana antes de los 17 años, comparado con el 7 por ciento del grupo de control. Además, esos hombres y mujeres tenían más posibilidad de sufrir una crisis depresiva a partir de los 17 años.
Así, el uso precoz de la droga estuvo asociado con un 50 por ciento más riesgo de tener una “crisis” depresiva después de esa edad. Cabe destacar que esta relación se mantuvo tras considerar otros factores, como el consumo reciente de marihuana, el tabaquismo, el alcoholismo y los problemas de salud mental, incluidas las fobias y la ansiedad. Aún así, la asociación se debilitó al analizar los problemas de conducta en la niñez, como faltar a la escuela o participar en peleas.
Por ello, según el doctor Ron de Graaf, del Instituto Holandés de Salud Mental y Adicción, en Utrecht, el estudio explicaría “parcialmente” la relación entre el consumo precoz de cigarrillos de marihuana y la aparición posterior de la depresión, pues el equipo no pudo obtener información sobre los problemas de conducta de los participantes de ciertos países donde la asociación entre el consumo precoz de marihuana y la depresión era más sólida, como Nueva Zelanda y Sudáfrica. Otra limitación del estudio es que, para llevarlo a cabo, los participantes respondieron un solo cuestionario y no se les realizó un seguimiento, lo que hubiese identificado qué aparece primero: la depresión o la droga.
Fuente:American Journal of Epidemiology
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Despues de colgar la foto pongo estos comentarios ,es duro pero son las consecuencias de la adiccion.
Tejidos nasales, paso de la comida de la boca a la nariz (regurgitación nasal) y un largo etcétera de efectos físicos y neurológicos.
Sin embargo, el caso de este joven estadounidense de 25 años va más allá. Publicado esta semana por el New England Journal of Medicine el reportaje muestra unas impactantes fotos del paladar agujereado del paciente. Diagnóstico: perforación palatal inducida por cocaína.
El caso lo destapó el cirujano Michael A. Lypka, que en declaraciones a El Mundo.es , asegura que el paciente era consciente del problema y de las causas del mismo y quería operarse para solucionarlo.
Según el New England Journal of Medicine, es necesario estar seis meses sin consumir antes de realizar una intervención que tiene altos índices de éxito
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Boca agujereada por la cocaína (The New England Journal of Medicine) (Imagen: The New England Journal of Medicine)
- El New England Journal of Medicine, muestra los efectos de la cocaína.
- Un paciente de 25 años vio cómo se le agujereaba el paladar.
- También provoca perforación nasal y necrosis

